El régimen de humedad "ácuico": condiciones "ácuicas" de los suelos

Los suelos con un régimen de humedad de tipo "ácuico", se muestran, durante periodos prolongados, saturados en humedad en condiciones de deficiente drenaje. Por ello, el agua que, a mayor o menor profundidad, satura el suelo, se renueva con lentitud. En tales condiciones, si la temperatura es suficientemente elevada (generalmente, mayor de 5o C) para permitir la actividad biológica, el oxígeno consumido no se renueva de forma eficaz, generando así un ambiente reductor.

Por tanto, sólo cuando el drenaje se ve impedido, por topografías deprimidas o, más frecuentemente, por la presencia de materiales impermeables, se presentan situaciones que, en mayor o menor medida, favorecen unas condiciones reductoras. Así, muchos suelos que se presentan saturados en humedad de forma frecuente o incluso continua, caso de los que se forman en depósitos aluviales, no presentan dichas condiciones, dado que la renovación del agua es rápida como consecuencia del flujo continuo del sistema fluvial.

El régimen ácuico no es, por tanto, un régimen de humedad del suelo, como por ejemplo el de tipo "údico", ligado directamente a las precipitaciones, aunque, lógicamente, éstas tienen una influencia indirecta. Así, el régimen ácuico es común en suelos de las regiones templadas del planeta, pudiendo darse localmente en regiones áridas.

El déficit de oxígeno en el suelo es determinante de los procesos químicos y biológicos que tienen lugar en él. En conjunto, corresponden al proceso denominado gleización. Una de las manifestaciones más fácilmente visibles de las condiciones reductoras es la presencia de colores grisáceos en forma de manchas o incluso dominando el perfil de suelo, junto a manchas de tonos rojizos. Ello se debe a la migración, debida a su mayor solubilidad, de las formas reducidas del hierro (en menor medida, manganeso), en distintos puntos del suelo; así las zonas del suelo más reducidas muestran tonos grisáceos, en tanto que las más aireadas mantienen tonos pardos (característicos de formas oxidadas e hidratadas del hierro). El hierro movilizado (reducido) puede concentrarse en determinados puntos dentro del suelo al darse condiciones locales de mayor oxigenación, formando así manchas, o incluso pequeñas concreciones, de tonos marcadamente ocre-rojizos.

Procesos edafogenéticos: Gleización

Al contrario que el régimen de humedad údico, el régimen ácuico carece de una definición precisa en cuanto a las condiciones de humedad del suelo, que, en este caso, se referirían al el periodo y profundidad en las cuales el suelo ha de estar saturado en agua cuando la temperatura está por encima del cero biológico (5º C). En este sentido, cabe destacar las dificultades técnicas para determinar con exactitud la ausencia de oxígeno en los suelos (condiciones anóxicas), lo que limita en gran medida la aplicabilidad real del régimen de humedad ácuico en los suelos.

Por ello, cuando se trata de clasificar los suelos que se desarrollan en condiciones de deficiente oxigenación, se aplica el concepto, desarrollado más recientemente, de "condiciones ácuicas". Éstas se establecen en función de parámetros morfológicos del suelo, y especialmente, a partir de la presencia en éste de los denominados "rasgos redoximórficos", que comprenden, en la mayoría de los suelos, acumulaciones de óxidos de hierro, de diverso tamaño, forma y consistencia, denominadas "concentraciones redox", así como manchas de tonos claros, grisáceos, denominadas "pérdidas redox (redox depletions)". La intensidad con la que aparecen dichos rasgos, definida por el color que presentan las manchas de acuerdo con las Munsell Soil Color Charts, su extensión en el perfil de suelo, y las profundidades a las que se presentan, son determinantes en la definición de las distintas categorías de clasificación de los suelos.