Mollisoles

Mollisoles (mollis, blando). Son suelos minerales bien estructurados, que presentan un horizonte superficial de color oscuro (horizonte móllico) y son ricos en cationes intercambiables denominados bases; es decir, aquellos que no generan acidez en el suelo y constituyen una importante reserva natural de nutrientes para las plantas.

La edafogénesis de los Mollisoles se relaciona con los procesos que intervienen en la formación del horizonte móllico. Este horizonte se forma por descomposición y humificación de los residuos orgánicos depositados en la superficie y especialmente dentro del suelo (raíces), con intervención de la actividad de los microorganismos en medios con alta saturación en bases, fundamentalmente en calcio. La evolución de la materia orgánica en estas condiciones determina la incorporación de humus en el horizonte mineral provocando un proceso de oscurecimiento (melanización), característico en los Mollisoles.

La mesofauna del suelo (lombrices, moluscos, nematodos y pequeños artrópodos) interviene en la formación de los Mollisoles a través de su actividad, que  contribuye a un proceso  de mezcla de los materiales en el suelo y a su homogeneización (bioturbación). A este proceso de mezcla también puede contribuir la acción humana y la existencia de grietas y fisuras debidas a retracciones y expansiones de minerales de arcilla en periodos secos y húmedos.

Son suelos especialmente frecuentes en los grandes macizos calcáreos asturianos, mostrando una notable diversidad, asociada a la combinación de factores tales como el grado de desarrollo en profundidad del horizonte móllico, los distintos regímenes de temperatura y humedad, las condiciones de drenaje, o la presencia de roca calcárea.

En la zona de estudio se han localizado Mollisoles pertenecientes a los siguientes subórdenes: Rendolls, Cryolls y Udolls

 

Subórdenes