El Clima en el Suelo: Los regímenes de humedad y temperatura

Uno de los criterios determinantes para la clasificación de los suelos según el sistema Soil Taxonomy, es la definición precisa de las condiciones climáticas en las que el suelo se desarrolla, lo que lleva a definir su régimen de humedad y de temperatura. En la mayor parte de los suelos presentes en el Principado de Asturias, las categorías de clasificación de segundo y tercer nivel (suborden y gran grupo), se definen según los regímenes de humedad y temperatura.

No obstante, la delimitación precisa de las condiciones de temperatura y, especialmente, de humedad, en las que se desarrolla un suelo, exige, de acuerdo con los requerimientos de Soil Taxonomy, la realización de complejas mediciones en el propio suelo, durante periodos dilatados. Dichas mediciones no son viables en la realización de estudios en territorios extensos, que requieran la apertura de un gran número de perfiles de suelo. Consecuentemente, se admite llevar a cabo una estimación de los regímenes de humedad y temperatura, a partir del análisis de datos obtenidos en estaciones meteorológicas representativas. El modelo de estimación de los regímenes de humedad del suelo de Newhall, desarrollado desde 1975, y objeto de numerosas modificaciones y adaptaciones, constituye el método generalmente aceptado para su aplicación en la clasificación Soil Taxonomy.

Para realizar dicha estimación, referida a los suelos del Principado de Asturias, se han considerado de especial utilidad los datos de la red de estaciones agroclimáticas del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (actual Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino). En el sector oriental de Asturias, las estaciones de Llanes, Cangas de Onís y Bezanes, disponen de registros de temperatura y precipitación a lo largo de unos 30 años. Dichas estaciones son representativas, respectivamente, de la zona litoral, los valles bajos interiores, y las zonas de media montaña. La estación de Isoba-San Isidro, situada dentro de la provincia de León y muy próxima al límite con Asturias, aporta datos sobre zonas de alta montaña, que son especialmente escasos en el territorio asturiano, ya que la única estación disponible en dichas zonas es la del Puerto de Leitariegos, en el extremo occidental.

De acuerdo con la estimación llevada a cabo a partir de los datos de las estaciones citadas, ha sido definido, con carácter general, el régimen de humedad de tipo údico (del latín udus, húmedo), característico de la cornisa cantábrica, y que, básicamente, se refiere a suelos que poseen suficiente humedad a lo largo de todo el año como para permitir el desarrollo vegetal sin limitaciones, salvo cortos periodos generalmente en la época estival.

Método de estimación del régimen de humedad del suelo

Por tanto, el régimen de humedad údico de los suelos, no requiere tan sólo que el total de precipitación anual sea elevado, sino que, especialmente en el verano, las lluvias, sumadas a la reserva de humedad acumulada en el suelo, compensen en gran medida las pérdidas de humedad por evaporación directa y transpiración vegetal.

Dentro del contexto general de régimen údico, en aquellas áreas donde la dificultad del drenaje genera condiciones reductoras durante periodos suficientemente largos, se establece, de acuerdo con los requisitos de Soil Taxonomy, el régimen de humedad de tipo "ácuico".


El régimen de humedad ácuico: condiciones ácuicas de los suelos

Respecto al régimen de temperaturas, y tras los estudios llevados a cabo desde la década de 1950 en distintos países del mundo, en diferentes climas y tipos de suelos, puede asumirse que los valores medios anuales medidos en los suelos de zonas templadas, considerando una profundidad de 50 cm, coinciden con las medias anuales atmosféricas más 1º C. En verano (periodo de junio, julio y agosto), sin embargo, se considera que la temperatura media del suelo a dicha profundidad es 0.6º C inferior a la media atmosférica.

El régimen de temperatura de tipo "mésico", con temperaturas medias situadas entre 8 y 15 ºC, es el más extendido en el conjunto de Asturias. En la zona litoral, y algunos valles interiores, las temperaturas medias anuales del suelo (media atmosférica +1º C), se aproximan a los valores del régimen “térmico” (de 15 a 22 º C). Ambos tipos de régimen se aplican en la denominación de los tipos de suelo en las categorías inferiores de Soil Taxonomy (Famila de Suelos).

En las cotas más elevadas, al menos por encima de los 1.400 metros, son destacables tanto las bajas temperaturas medias anuales, como, especialmente, las bajas temperaturas del verano. En tales condiciones, la actividad biológica se ve fuertemente limitada. Se define, entonces, el régimen de temperatura de tipo “críico” (del griego cryos, frío). El sistema de clasificación Soil Taxonomy concede gran importancia a la presencia de este régimen, por lo que determina niveles taxonómicos superiores (Suborden, Grupo).

Requisitos del régimen de humedad críico. Estimación para el territorio asturiano

Este régimen, definido por temperaturas medias anuales inferiores a 8º C, y temperaturas de verano bajas, resulta especialmente limitante para el desarrollo edáfico, siendo considerado por el sistema Soil Taxonomy como un criterio de clasificación que afecta a categorías mayores, caso de los subórdenes.

Extensas áreas de la Cordillera Cantábrica muestran suelos de régimen críico, siendo generalizado en la zona de cumbres entre Degaña, en el Occidente, y los Picos de Europa.